Lunes, 05 de agosto de 2019

Luciana Reyna, la mujer que decidió ser árbitro de fútbol e inculca a los chicos el respeto en la cancha

En tiempos donde la igualdad de género se  pone en valor y se busca con ello  reconocer a quienes sin ponderar diferencia alguna la rema como sea para destacarse y hacer bien su trabajo. Es el caso de Luciana Reyna, tiene 34, es madre de un niño de 10 y árbitro de futbol infantil y  hace un año se dedica con pasión a esta profesión.

Hace unos días, ella compartió una jornada en la Legislatura en el marco de las actividades por el Año de la Igualdad del hombre y la mujer en la sociedad misionera. Allí contó su historia, junto con otras mujeres, de variadas profesiones, como penitenciaria, chofer de colectivos o albañil.

Su profesión no es fácil, porque tiene varios roles donde se desenvuelve muy cómoda y en todos le pone pasión. Luciana contó al programa radial MAS Info en la Mañana, que se emite por la 92.9 de Posadas, que todo empezó cuando acompañaba a su hijo  Gerónimo a jugar a la pelota y sólo era mera espectadora, hasta que un día se puso a estudiar.

“Siempre fui deportista y me gustó lo que es el fútbol. Ahora estamos en el siglo XXI y la igualdad entre el hombre y la mujer en ésta época de equidad que sea justo. Yo creo que el fútbol no es sólo para hombres, también es para la mujer y los niños y hay que jugarlo”, remarcó.

Respecto a si es fácil arbitrar, con los gritos de afuera de los fanáticos espectadores, ella afirmó que “no es fácil, porque  tenés que estar dentro de la cancha cuidando a los chicos principalmente de  categorías  pequeñas como si fueras un profe; atarles los cordones a los más chicos;  y evitar que se lastimen. Sobre todo debemos saber de primeros auxilios, porque es muy importante. Y encima tenés que estar atento a que los padres no estén inculcándoles a los niños conductas antideportivas, como insultar al referí”, describió Reyna.

Y agregó: “En particular,  a mí no me molesta yo hago oído sordo y cumplo mi trabajo. Pero  que los padres les estén insistiendo a los chicos, con que 'dale pateá', o 'no tenés ganas, dale jugá bien'…entre otras cosas. Eso en mi caso me molesta muchísimo.  Pero bueno, creo que desde la casa se aprende y estoy convencida de eso”;  arremetió la árbitro.

"Me pasó  una situación en una cancha donde estaba jugando la categoría 2010, ya son medio grandecitos  y que los padres me insultaron de una forma muy fea. Como digo a mí no me molesta lo que digan los padres, pero si veo que no paran los improperios, paro un ratito el partido y advierto a los profes. Les pido que hablen con los padres, que se calmen para que el juego continúe”, recordó.

Para cerrar, Luciana resaltó que el poder dentro de la cancha lo tiene el árbitro, puede suspender un partido dentro del minuto que quiera, pero los chicos lo único que quieren es jugar a la pelota. Subrayó además que "no es fácil ser árbitro ya que son 17 reglas que hay que saber y que este año hubo muchas modificaciones dentro de las normas".

Y remarcó lo evidente, que el fútbol es una pasión para ella.